Hay multitud de pruebas de que Turquía no forma parte de Europa. Para empezar, están las geográficas. Si uno mira cualquier
mapa de Europa, se da cuenta enseguida de que Turquía sobra, es una
península de Asia que se comunica con Europa a través de un estrecho, al igual que África a través del Estrecho de Gibraltar.
Culturalmente, Turquía no tiene nada que ver con Europa. Su
lengua el turco, es de origen asiático (lenguas altaicas), no europeo, por no hablar de su religión, el islam, o cualquiera de sus costumbres. Emplearon el alfabeto árabe hasta el siglo XX, cuando Atatürk obligó cambiarlo por el alfabeto latino en un intento de occidentalización. Sin embargo, la principal diferencia cultural con Europa sigue existiendo, el
Islam. Y todo ésto por no hablar de las
diferencias raciales.
Históricamente, Turquía siempre ha sido el principal enemigo de las naciones europeas, algo en lo que España tiene mucho que ver. En la Edad Media eran comunes las
batallas entre Turquía y el Reino de Hungría, que intentaba defender como podía las fronteras de una zona (imperio Romano Oriental o Imperio Bizantino) cada vez más deteriorada. Todo terminó en 1526 cuando los turcos derrotaron a Hungría en la batalla de Mohács. Sin embargo las hazañas contra Europa más importantes habían comenzado unos años antes; fue en 1453 cuando invadieron
Constantinopla, antigua ciudad occidental, y convirtieron la famosa iglesia de Santa Sofía en una mezquita.
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| Batalla de Lepanto, con triunfo español |
Esta invasión provocó que los musulmanes cortasen el comercio de Occidente con Oriente, algo que llevaría a los conquistadores españoles, encabezados por Colón, a explorar nuevas rutas hasta dar con el Nuevo Mundo. Pero el Imperio turco no se había quedado satisfecho con la toma de regiones del Este de Europa, quería más. Y así fue que en 1571 las tropas españolas (entre las que se encontraba Cervantes) dirigidas por Don Juan de Austria les derrotaron en la
Batalla de Lepanto impidiendo que conquistasen el resto de Europa. Sin embargo, se quedaron asentados en países como
Grecia, Bulgaria, Rumanía, Bosnia o Serbia, que tardarían siglos en expulsarlos y reconquistar sus territorios, una acción que duró hasta comienzos del siglo XX, nada lejano.
En fin, hay muchas pruebas de cualquier tipo que indican que Turquía nunca ha sido parte de Europa, pero por alguna extraña razón, la Unión Europea está obsesionada con cambiar la historia.